viernes, 4 de diciembre de 2009

The last passenger II


Transcurría un día normal como otro cualquiera, estaba dando uno de mis rutinarios paseos por el interior del barco cuando de repente la ausencia de un ruido me llamo la atención. En realidad lo que me llamo la atención es que no existiera ningún ruido. Nada, todo estaba absolutamente en calma. Vale, se que no había ningún ruido al no haber nadie excepto yo en el barco. Pero esta vez me refería a un ruido que ya era tan familiar para mí como los latidos de mi corazón. Los motores del barco.

Me puse un poco nerviosa, porque no sabía realmente lo que podía estar sucediendo. ¿Las maquinas se paran solas normalmente? Vale, si. Pero solo en ocasiones que están mal. Pero, ¿Y si están en buen estado? Este barco no tiene tantos años como parece. Entonces empezé a pensar que podría ser que hubiera alguien mas en el barco. Otra persona a bordo, que hubiera parado los motores por alguna razón. Así que, fui a inspeccionar el puente. Pero no había nadie, y todo seguía como de costumbre. ¡Espera! Aquí ahí algo extraño. No me había fijado en otras ocasiones, pero ahora si. Me fije en el cuadro de posición del panel de control. Y que sorpresa me lleve cuando vi aquello. ¡La posición del barco no existía!

¿El barco no existe?

Espera…, recapacitemos. ¡Yo existo!, soy consciente de las cosas y estoy pensando. Si estuviera soñando no podría hacer tantas cosas que decido yo. Pero, ¿Cómo estoy segura? ¿Sera una pesadilla de la que me despertare pronto? O mucho peor…, ¿he muerto? ¿De verdad estoy muerta? No, no puede ser. Estoy vivita y coleando. Debe de haber una respuesta más coherente para todo este embrollo. Pues resulta, que mientras pensaba, un ruido estridente me asusto haciéndome caer del susto al suelo. Cuando reuní fuerzas para levantarme tras la tremenda caída, observe lo que había a mi alrededor. Averiguando de donde procedía el ruido. El ruido provenía de un despachito que había justo detrás del timón.

Un despachito que me imagino que seria algo del capitán. Me lo imagino de verlo en películas y esas cosas. Pues me acerque a la habitación con rapidez, esperándome encontrar a alguien. Pero cuando cruce la puerta la decepción pudo conmigo. Era un equipo de walkie-talkie que estaba encima de una estantería al lado del escritorio. Había 6 huecos para 6 walkie-talkie. Pero había 5 vacías y 1 solo walkie-talkie. Y justo en el momento que los estaba observando. Empezó a brillar la pantallita y a emitir de el un sonido. El sonido de una persona caminando y el ruido de las escotillas al abrirse y cerrarse. Cogí el walkie-talkie con una velocidad asombrosa y me puse a pegar gritos al aparato. Apretaba los botones sin ton ni son para mantener el contacto. Algo de eso había visto en las películas, que le había que dar a un botón lateral. Pero es que este walkie-talkie no tenía botón lateral. Es mas, es que le faltaba. Al parecer estaba roto.

Pero seguía recibiéndose lo que se emitía desde el otro walkie-talkie. Así que me lo puse en el cinturón. Y empecé a correr por todo el barco, intentando encontrar a esa persona.

Cuando llevaba más de dos horas dando vueltas como una loca. Se empezó a emitir un sonido diferente, una canción. Lo curioso, es que esa canción me resultaba muy familiar. Ya la había escuchado mucho antes en algún sitio pero no me venia a la cabeza cuando y que canción era. Los silbidos incesables seguían proviniendo del walkie-talkie. Pero cuando lo apagaba, no se escuchaba nada. Es mas, lo que he hecho es dejar el máximo de escotillas abiertas para poder escuchar mejor los sonidos que me transmite el buque. Así que decidí a esperar mientras escuchaba la canción silbada en la radio.

Me situé en el salón principal del buque, en el medio del buque. A un nivel medio de altura y en el centro de este. Desde ese salón, se podía ir a cualquier parte del barco. Y por lo tanto se escucharía mejor los ruidos. Y la radio seguía igual. Con la misma canción una y otra vez. Pero paraba de vez en cuando. Y volvía a cantar. Había un cierto miedo en la voz del cantante de la canción.

Llego a ser casi eterno, así que con el aburrimiento me puse a tocar el piano lo primero que me saliera. Y lo primero que me salió, era de la nada. Como si no fuera yo la tocara. Mis manos estaban haciendo las cosas por su cuenta, incluso diría que no las sentía. Tocaba el piano perfectamente con una técnica inigualable. Y tocaba la misma canción que silbaba el de la radio. Cuando me senté en el piano, había dejado la radio encima de el. Y al rato de estar tocando, se encendió. Y el hombre empezó a hablar. Preguntaba si había alguien más ahí. Que si le estaba escuchando. Que estaba en la sala de maquinas. Y que me quedase en el sitio sin moverme. Que sabia perfectamente donde estaba.

Y yo seguía tocando, y sin parar…, tocaba y tocaba. Me empezaron a doler los dedos. Y las manos se me agarrotaban. Cada vez iba la melodía más deprisa, y más deprisa. Hasta que llego el final de la melodía. Y con ella el mío, me desmaye. Me quede dormida encima del teclado en un largo sueño. Era consciente de las cosas, pero no podía hacer nada. No podía mover mi cuerpo. Veía las cosas desde 3º persona. Y no, no estaba muerta. Pero es que era la sensación que tenia. Me imaginaba en mi mente como podría estar. Porque solo la mente me funcionaba. Los ojos los tenia cerrados y no los podía abrir.

¿Qué demonios me pasaba?

A pocos segundos llegaba una persona preguntando si había alguien ahí.

No podía contestar, y el piano estaba escondido detrás de una gran cortina. No podía contestar, no podía hacer nada. Pasaron los minutos… Deseaba que me encontrara y me despertara. Pero no sucedió..., minutos después, se escucho un suspiro. Y una breve frase que recuerdo vagamente, con un aire de decepción.

No le pude ver su cara…, pero creo que le conozco de algo. Esa voz para mi es muy familiar.

A las 6 horas, me desperté. Ya era de noche, y esta vez. La luz del buque no se encendió. Sino lo contrario. Se fue. Y por la radio se escucho al tipo diciendo, que si escuchaba lo que decía. Que no me preocupara por la luz. Que era para ahorrar energía.

¡Bien!, alguien sensato. O mejor dicho, ¡alguien! Y al rato dijo, que si alguien le escuchaba. Que iba a estar en la cocina a las 8 a.m.

Me fui a descansar, para cuando fuera de día y poder ir a la cocina a las 8 a.m


viernes, 20 de noviembre de 2009

The last passenger I


El mismo olor cada día, el mismo balanceo de siempre. Todo sigue igual y nada cambia.
Me he vuelto a despertar en esta cubierta de suelo verde y paredes blancas...
En esta cubierta tan desolada.

Me presentare, me llamo Ajinoam y llevo 3 semanas metida en este barco.
Todo comenzó con el sueño de viajar a lo desconocido, de evadirme de mi vida actual, de desaparecer al menos un instante. Embarque en Gran Canaria, de madrugada.
Recuerdo que hacia un frió espantoso y el mar estaba picado debido a una tormenta cercana a la isla. El barco zarpo con un retraso de una media hora debido a que faltaban camiones por llegar para embarcar. Al parecer es que había trafico.

Cuando el barco zarpo, no vi la imagen conmovedora del puerto alejándose, mas bien no vi nada. Pues una niebla procedente del océano embistió la isla como si con rabia lo hiciera.
Todos los que estábamos en la cubierta observando el puerto alejarse nos metimos dentro del barco a protegernos del frió que traía la niebla.
Al estar dentro se hacia raro mirar por los cristales, parecía que estábamos en la nada. Todo era blanco, no se veía ni la varandilla que estaba a escasos 2 metros de la ventana. Todo el mundo se quedo dentro observando las ventanas con gran asombro, como si fuera la primera vez que veían algo así. Yo también me incluyo entre ellos.

Pues pasamos dos días dentro del barco, nadie salio afuera. Y nos pusieron películas... y mas películas, y siempre la misma melodía musical por los pasillos. Empezaba a ser un poco claustrofobico el lugar. Me conocía el barco como la palma de mi mano, me recorría planta tras plantadejando mi equipaje en mi sitio.
Al decir sitio, me estoy refiriendo a un hueco que hice para poder estar un poco a mis anchas, porque decidí no incluir camarote con el pasaje porque era mas caro, ya podía haber pensado otra cosa...
Así, los días pasaban y pasaban. Hasta el 5º día, que me atreví a salir ya harta de conocerme el interior del barco al dedillo.
Al abrir la puerta, una densa niebla entraba por los huecos de la puerta entre abierta.
Una niebla tan densa que era capaz de cortarla con un cuchillo...
Salí a la cubierta, y apenas veía lo que había a unos escasos centímetros, iba pegada a la pared. Almenos fuera podia evadirme de la rutina de los pasillos, y poder respirar un poco de aire. Aunque el aire fuera húmedo, frío y te calara hasta los huesos.
Y así, a cada hora que pasaba recorría mas sitio de la cubierta, e incluso encontre una sala que solo se podía entrar desde la cubierta. Una especie de gran salón multiusos que puede que se use para entretenimiento de los viajeros, pero con esta niebla que hace que la gente no salga del interior ha hecho que se quede vació y sin vida. Estuve buscando, hasta que encontré unas palancas, que daban la luz al salón. Todo se ilumino como si fuera un gran teatro. Pero una luz cegadora no me dejaba ver. Eso es lo ultimo que recuerdo antes de despertarme, tras desmayarme. Una luz cegadora y muy fuerte.

Al despertarme, pude observar alrededor y..., estaba igual que siempre. Excepto por un pequeño detalle. No había niebla, por fin había desaparecido. Salí corriendo, preocupada por mis cosas. No sabia cuanto tiempo había quedado insconciente. Así que pensé que algún listo podría haber cogido algo viendo la ausencia del dueño. Corría por la cubierta ahora limpia de niebla,podía ver el barco perfectamente. Sentía que faltaba algo, pero seguí caminando.
Abrí la pesada escotilla y entre en el interior del barco.
Lo que allí vi me dejo con la boca abierta. ¿Que vi?, no, esa no es la pregunta correcta.
¿Que es lo que no vi?
No había nadie, la gente se había pulverizado, pero calma... Esto solo es una sección del barco se habrán ido a dar un paseo.
Aun teniendo mi preocupación por la situación del barco. Llegue a mi equipaje, estaba perfecto no faltaba nada. Es mas... Todo el equipaje de todos los viajeros estaba intacto. Pero la gente no estaba. No sabia donde se habían metido. ¡Pero es que no había nadie!

Ni tripulación, ni niños, ni viajeros, ni animales. Nada.. Y encima no había comunicaciones ni cobertura para el móvil. ¡Genial!

Me pase 3 días buscando a la gente desaparecida. Pero no la encontraba por ningún lado, ni un rastro. Nada, ningún indicio de lo que allí pudiera haber pasado.
Me recorrí las bodegas de carga, los garajes donde estaban metidos los coches y camiones... Incluso podía meterme por las zonas restringidas solo para el personal, como el puente de mando. Y todo igual, el barco seguía navegando como si nunca hubiera pasado nada.

Y así pasa, que es que llevo 3 dichosas semanas metido en este barco, y poco a poco me estoy volviendo loca. ¿Donde se ha metido la gente? ¿Estoy muerta?


Pero pese a la situación, todo sigue igual. El barco sigue su camino. Los motores no paran, e incluso noto algunas veces como si el barco cambiara la dirección. Alomejor estoy loca ya.







Informacion del autor: Este es la 1º parte de un relato que he creado. La 2º parte la subire en breve, y como no. Quien este interesado hacedmelo saber y le avisare con puntualidad de algun nuevo relato, articulo, poema o cualquier tipo de texto que suba al blog.
Gracias por leer un par de letras.